Ellos, los indispensables

La profesión de estilista va más allá de vestir a un personaje, requiere de conocimientos, instinto y visión de futuro. En Venezuela los hay y muy buenos.

Aunque el estilismo ha tomado auge en las últimas décadas no es de reciente aparición. Cuando el absolutismo monárquico gobernaba al mundo, los reyes transmitían a través de su vestuario el poder. Ejemplo de ello fue Isabel I de Inglaterra, quien utilizó trajes opulentos para mostrar su supremacía. Los retratistas de la época, dotados de ese sexto sentido del que hoy hacen gala los estilistas,  narran un momento histórico y presentan la personalidad e influencia de un individuo en su  tiempo.

Los verdaderos profesionales del estilismo se consideran influyentes porque gracias a ellos una colección impacta, una celebridad deja huella en la alfombra roja y un artista trasciende al escenario. Regalan imágenes cargadas de mensajes y como lo afirma Sarah Mower, crítica de moda, las pasarelas y el vestuario sirven para decir lo que se siente.

En Venezuela este oficio se aleja de lo empírico y abre paso a talentos que conciben la moda más allá de una temporada.

Fran Beaufrand, estilismo a favor de la imagen
Fotógrafo, cuyo trabajo nutre libros, exposiciones y editoriales de moda en el país y en el exterior, explica que construir una imagen de moda implica tener conocimientos de la historia del vestido y de las tendencias, así como tener sentido de la estética para armar una imagen que tenga una propuesta coherente y contundente.

Considera que las marcas tienen personalidad propia y hay que trabajar entendiendo hacia donde van, a quien están dirigidas y como se revitalizan con las nuevas ideas pero sin perder su ADN. “Así surgen las campañas publicitarias de las firmas de moda más grandes o pequeñas con el mismo dilema: crear identidad de marca. El estilista debe manejar estos códigos y guiar con intuición y criterio la imagen  para que el discurso visual en cualquier medio tenga sello propio”.

Considera que hoy en día los estilistas son figuras necesarias en el mundo de los celebrities, pues no se sale a una alfombra roja sin esta asesoría. La clave de muchos artistas, dice, es dejarse guiar por los especialistas en moda y así asegurar que los flashes los amen. No siempre vestirse bien resulta tan fácil y menos cuando el compromiso es tan grande. “Se trata de entender la personalidad de la celebridad y proporcionarle un look acorde con su edad, físico y ocasión”.  Para los proyectos en esta gran industria que es la moda, el estilista es el supremo guía, asevera.

Verónica Di Polo,  instinto puro
La estética es cuestión de herencia cuando hablamos de Verónica Di Polo. El arte y la ciencia, desde su niñez, formaban parte de la cotidianidad. Estudió en Nueva York, Niza y Mónaco. Con dos décadas de experiencias en el ámbito de organizar eventos, para ella el estilismo puede hacer que una fiesta sea inolvidable. Vive en España y en su portafolio aparecen nombres importantes a quienes  trabaja la imagen. Supervisa armarios y prepara vestuarios para sus clientes, tanto para citas de negocio como para eventos sociales. Considera que un estilista es un intérprete. Explica que prefiere asesorar para que su cliente tenga una propuesta que no sea sólo para una temporada sino para todo el año.

La inspiran estilistas como Rachel Zoe, June Ambrose y Gance Dore. En sus trabajos usa todas las marcas y cuando se refiere a la moda en Venezuela, explica que es diferente debido a la ausencia de estaciones por lo que considera que las colecciones resort o crucero, ideada para las vacaciones, son las más aconsejables.

Daniela Benaim, la moda como expresión
La moda es comunicación y Daniela Benaim es una comunicadora social que eligió el fashion para expresarse. No quería inventar ropa pero sí hacer cosas con ella. Aprendió que el estilismo es trabajo en equipo y que es un espacio para crear libremente. Es enfática cuando explica que el estilismo va más allá de la moda porque es un lenguaje que requiere de investigación, pues la moda cambia constantemente.

Para ella es clave saber improvisar, tener conciencia del ambiente y buscar inspiración en todo lo que la  rodea porque considera que “se trata de un trabajo que se balancea entre lo comercial y el arte”, siendo la venta su objetivo, por eso prefiere el trabajo con marcas y los editoriales. En una experiencia profesional en Petare con Silvana Trevale, constató que en el estilismo la belleza no se encierra en paradigmas. Por eso Daniela Benaim hace de la observación un instrumento de trabajo.

Admira el trabajo de Franca Sozzani, Suzanne Koller, Lotta Volkova Zara Mirkin, Edward Enniful, Arianne Phillips,  Oliver Rizzo y Christoffer Simmonds.

Shaul Rivas, la belleza y la fantasía
Desde hace 8 años Shaul Rivas se dedica al maquillaje artístico y al estilismo, donde llegó inspirado por la cantante Björk. Corrige imperfecciones y crea fantasías para el cine, el teatro y la publicidad. Un estilista no sólo busca la belleza en las personas, dice, lleva su estilo y personalidad a un alto nivel estético, por eso se debe entender, manejar  y lograr un lineamiento estético de alto nivel proponiendo nuevas tendencias y experimentando conceptos.

Sigue con atención a Pat Mcgrath, Alex Box, Ve Neill con marcada presencia en las redes sociales, las que él considera “vitrina de todo trabajo porque todo es marketing”.

Choni González, experiencia y pasión
En Linkedin se presenta como asesora de imagen y freelance en vestuario para comerciales, cine y teatro. Su nombre se vincula a marcas como Neutronic, al diseñador Armando Piquer, a un sin número de campañas comerciales y al estilismo de gente como Nacho, Sixto Rein, Maite Delgado y Las chicas Polar.

Para ella el estilismo no es seleccionar un atuendo, es narrar una historia, no suele ser complaciente y dice que hay que convencer, estar conscientes de las inseguridades de cada quien y bregar con los egos. Conoce la diferencia de trabajar con una marca y una persona. El primero seduce a un target, mientras que en una personalidad hay que conocer su zona de confort. El instinto es otra de sus armas, pues lo considera indispensable para saber qué se va a poner de moda. Indagar resulta indispensable. “No sólo en estilos, colores y tendencias sino en la psiquis de la persona o del artista”.

Hace referencia al momento histórico que se vive. “Hay muchos que quieren saber de moda, de tendencias y opinan sin conocer”.

Jorge Malavé, en busca del conocimiento estético
NIMROD INC, Natalia Mazzei Zubillaga, Bora La Mar Swimwear, No Pise La Grama entran en su currículo. Figuras como Stefanía Fernández, Daniela Kosán y Viviana Gibelli son cercanas a Jorge Malavé, para quien el estilismo proporciona la posibilidad de sentirse diferente y desde Bogotá, donde trabaja en editoriales para revistas y celebridades, dice que en Venezuela el sector moda es amistoso, pero no existe un circuito u organización que permita la protección, desarrollo y difusión de los talentos del país.

Como el estilismo propone un estilo de vida y maneja a perfección las proporciones de las prendas en la persona, para Malavé el conocimiento estético de la fisonomía es indispensable. Cuando habla de marca y persona dice que la primera se aferra a sus valores para ofrecer un producto comercial, mientras que la segunda destaca sus intereses, comportamiento y estatus. “Debo confesar que al final todos somos productos y en la actualidad todo exige comunicación”, agrega.

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